18–24 meses: Grandes emociones, mayor independencia y grandes cambios
Tu hijo entiende más que nunca y también tiene mucho más para decir al respecto.
Entre los 18 y los 24 meses, tu hijo está atravesando muchísimos cambios.
Su lenguaje está creciendo. Su imaginación se está enriqueciendo. Entiende cada vez más de lo que le decís, pero no siempre tiene las palabras para expresar todo lo que siente.
Y eso puede hacer que algunos momentos cotidianos, incluido el sueño, se vuelvan sorprendentemente intensos.
Los niños pequeños necesitan límites en los que puedan confiar
A esta edad, los límites se vuelven una parte cada vez más importante de la vida cotidiana. Tu hijo quiere independencia, pero todavía necesita que vos le brindes estructura.
Podés ofrecer opciones:
“¿Querés el pijama azul o el verde?”
Pero el límite se mantiene:
“Ahora es hora de dormir.”
Esto le permite tener cierto control sin hacerlo responsable de decisiones para las que todavía no está preparado desde el punto de vista del desarrollo.
Las emociones grandes no significan que estés haciendo algo mal
Tu hijo puede llorar porque le dijiste que no. Puede protestar a la hora de dormir. Puede pedir otro cuento… y otro… y otro.
Estos momentos no son necesariamente señales de que tu hijo se esté volviendo “difícil”. Su capacidad para regular sus emociones todavía se está desarrollando. Necesita que lo acompañes para atravesar esas emociones intensas.
Recordá
Podés mantener la calma sin hacer que la emoción desaparezca.
¿Y el sueño?
A esta edad, la imaginación, la ansiedad por separación, los cambios en las siestas y una mayor necesidad de independencia pueden influir en el sueño.
Algunos niños pequeños empiezan a resistirse a la siesta. Otros todavía la necesitan muchísimo. La hora de dormir puede volverse más difícil porque tu hijo descubrió que puede negociar.
Acá es donde la consistencia puede ser útil. No la rigidez. No el castigo. Simplemente límites predecibles y una rutina conocida.
El objetivo no es un comportamiento perfecto
Tu hijo no necesita aceptar felizmente todos los límites. Puede estar enojado. Puede no estar de acuerdo. Puede llorar. Y vos podés seguir estando cerca.
Un enfoque respetuoso no significa que no haya límites. Significa que podemos sostener los límites mientras respetamos al niño que los está atravesando.
Un pequeño recordatorio para esta etapa
Tu hijo se está convirtiendo en una pequeña persona, con preferencias, opiniones y una identidad cada vez más definida.
Todavía te necesita. Simplemente te necesita de una manera un poco diferente:
- Menos hacer todo por él.
- Más acompañar, guiar y sostener los límites que todavía no puede sostener por sí mismo.
Estás ayudándolo a atravesar grandes cambios con calma y seguridad.
