Siestas: ¿Aliadas o enemigas del sueño nocturno?

“Quizás mi bebé está durmiendo demasiado durante el día.”

Es una de las primeras cosas que muchos padres se preguntan cuando las noches empiezan a complicarse.

Quizás tu bebé duerme siestas largas y después se resiste a irse a dormir a la noche. O quizás casi no duerme durante el día y se despierta constantemente durante la noche.

Entonces… ¿hay que dejar dormir al bebé durante el día o limitar las siestas para proteger el sueño nocturno?

La respuesta corta es: depende.

Las siestas no son enemigas del sueño nocturno. Para los bebés y los niños pequeños, dormir lo suficiente durante el día es una parte importante de obtener el descanso que necesitan en total.

La clave está en entender cuánto sueño necesita tu hijo, cuándo está durmiendo y cómo sus siestas están afectando el resto de su día y de su noche.

¿Por qué los bebés necesitan siestas?

Las necesidades de sueño de los bebés se distribuyen entre el día y la noche.

A diferencia de los adultos, que generalmente concentran la mayor parte del sueño en un período largo durante la noche, los bebés van desarrollando gradualmente la capacidad de consolidar el sueño a medida que crecen. Las siestas les permiten descansar durante el día y evitar llegar excesivamente cansados.

Cuando un bebé no duerme lo suficiente durante el día, puede ser tentador pensar:

“¡Genial! Esta noche va a estar agotado y seguramente duerma mejor.”

Pero estar muy cansado no siempre hace que un bebé duerma mejor. A veces ocurre exactamente lo contrario. Un bebé demasiado cansado puede tener más dificultades para relajarse y dormirse, estar más irritable y tener más dificultades para unir sus ciclos de sueño.

Por eso, eliminar una siesta simplemente porque el sueño nocturno está siendo difícil no siempre es la respuesta.

¿Pero las siestas pueden afectar el sueño nocturno?

Sí, absolutamente. El sueño diurno y el nocturno están conectados.

Si tu bebé hace una siesta muy larga o muy tarde, quizás simplemente no haya acumulado suficiente necesidad de dormir al llegar la noche. Podés notar:

  • Que la hora de dormir se hace mucho más larga de lo habitual
  • Que tu bebé parece completamente despierto a la hora de dormir
  • Más resistencia al momento de ir a dormir
  • Una hora de acostarse más tarde de lo que te gustaría
  • Que una siesta empieza a retrasar todo el horario

Pero esto no significa automáticamente que la siesta tenga que desaparecer. A veces, simplemente puede ser necesario ajustar el momento o la duración de esa siesta, teniendo en cuenta la edad y las necesidades individuales de tu hijo.

Presión de sueño: por qué importa el momento

Cuanto más tiempo pasamos despiertos, más aumenta nuestra necesidad de dormir. Durante una siesta, parte de esa necesidad se libera.

Por eso, si un bebé duerme dos horas a última hora de la tarde, naturalmente puede tener menos sueño acumulado a la hora habitual de acostarse. Por otro lado, si no durmió lo suficiente durante el día, puede llegar a la noche completamente agotado.

El objetivo no es mantener la necesidad de dormir lo más alta posible. El objetivo es encontrar un equilibrio que funcione para tu hijo.

¿Cuántas siestas necesita mi bebé?

Vas a encontrar tablas que indican exactamente cuántas siestas debería hacer un bebé a los 6, 9, 12 o 18 meses. Pueden ser útiles como referencia general, pero no son un manual de instrucciones.

Las necesidades de sueño varían de un niño a otro y también cambian a medida que se desarrollan. Un bebé puede necesitar tres siestas durante un tiempo y después pasar gradualmente a dos. Más adelante, una de esas siestas puede empezar a ser más corta hasta desaparecer por completo.

Y estas transiciones rara vez suceden de un día para el otro. Puede haber un período en el que algunos días tu hijo se maneje con dos siestas y otros días claramente necesite tres. Y está bien.

Las necesidades de sueño de tu hijo no necesariamente cambian porque haya cumplido determinada edad.

Entonces… ¿debería despertar a mi bebé de la siesta?

A veces puede ser una opción. Pero no tomaría esta decisión basándome únicamente en la cantidad de horas que durmió tu bebé.

En cambio, miraría el panorama completo. Preguntate:

  • ¿Cómo está durmiendo mi bebé durante la noche?
  • ¿A qué hora está haciendo la siesta?
  • ¿Cuánto tiempo lleva despierto antes de dormir a la noche?
  • ¿La hora de dormir se está haciendo cada vez más difícil?
  • ¿Mi bebé parece descansado después de la siesta?
  • ¿Qué pasa cuando dejamos que la siesta continúe?

Observar los patrones durante varios días puede darte mucha más información que una siesta particularmente larga.

¿Qué pasa si mi bebé casi no duerme la siesta?

Esto es igual de importante. Si tu bebé hace siestas muy cortas, puede ser tentador pensar: “Al menos esta noche va a dormir mejor.”

Pero, nuevamente, el sueño no siempre funciona así. Las siestas cortas pueden hacer que a un bebé le cueste llegar cómodamente a la hora de dormir.

Si tu hijo hace regularmente siestas de 20 o 30 minutos y se muestra cada vez más cansado o irritable durante el día, puede valer la pena observar por qué esas siestas son tan cortas:

  • ¿El ambiente favorece el sueño?
  • ¿Tiene suficientes oportunidades para descansar?
  • ¿Lo estamos acostando demasiado temprano o demasiado tarde?
  • ¿Necesita un tipo de acompañamiento particular para poder mantenerse dormido?

Las siestas no son algo contra lo que tengamos que “luchar”

Una siesta no tiene que eliminarse simplemente porque querés que tu bebé duerma más durante la noche. Y el sueño nocturno tampoco tiene que sacrificarse porque tu bebé necesita descansar bien durante el día. Ambas cosas importan.

Un cambio de perspectiva

En lugar de preguntarte: “¿Cómo puedo hacer que mi bebé duerma menos durante el día?”

Probá preguntarte: “¿Cómo podemos organizar su sueño durante el día para que acompañe el descanso de las 24 horas?”

Este pequeño cambio de perspectiva puede hacer una gran diferencia.

¿Cuándo es momento de cambiar una siesta?

A veces tu hijo te va a mostrar que el horario que tenía ya no está funcionando. Podés notar que:

  • Se resiste constantemente a una determinada siesta.
  • Una siesta hace que la hora de dormir se retrase regularmente.
  • Cada vez tarda más en dormirse a la noche.
  • Naturalmente duerme menos durante una de las siestas.
  • Su estado de ánimo y nivel de energía sugieren que está listo para un cambio.

Estos patrones pueden indicar que sus necesidades de sueño están cambiando. Pero no hay necesidad de apurar una transición simplemente porque leíste que “los bebés de esta edad deberían hacer solo dos siestas”. Tu hijo no necesita seguir perfectamente el horario de otro niño.

El panorama completo

Cuando hablamos de sueño, es fácil concentrarnos en partes individuales: la siesta, la hora de dormir, el despertar, el horario. Pero el sueño es un proceso de 24 horas.

Una noche difícil puede estar relacionada con el sueño diurno, pero también puede tener que ver con el desarrollo, la rutina, el ambiente, una enfermedad, la ansiedad por separación, las asociaciones de sueño o simplemente un cambio temporal.

Por eso siempre recomiendo mirar el panorama completo antes de cambiar una parte específica.

Preguntas frecuentes sobre las siestas

¿Dormir demasiado durante el día puede causar despertares nocturnos?

A veces, la cantidad o el momento del sueño diurno pueden contribuir a dificultades para dormirse durante la noche. Sin embargo, los despertares nocturnos están influenciados por muchos factores, por lo que reducir las siestas no es automáticamente la solución.

¿Debería limitar las siestas de mi bebé para que duerma mejor a la noche?

No necesariamente. Los bebés necesitan dormir durante el día y reducir demasiado las siestas puede llevar al cansancio excesivo. Si las siestas están afectando el sueño nocturno, puede ser más útil observar su momento, duración y las necesidades generales de sueño de tu hijo.

¿Cuánto debería durar la siesta de un bebé?

No existe una duración ideal que funcione para todos los bebés. Algunos duermen siestas largas y otros naturalmente duermen períodos más cortos. Lo importante es observar el sueño total, el desarrollo, el estado de ánimo de tu hijo y cómo las siestas encajan en el resto de su día.

¿Cuándo debería dejar una siesta mi bebé?

Las transiciones de siestas ocurren en diferentes momentos para cada niño. Los cambios constantes en la manera en que tu hijo responde a una determinada siesta pueden ser una señal de que sus necesidades de sueño están evolucionando.

¿Por qué mi bebé duerme bien durante el día pero mal durante la noche?

El sueño diurno y el nocturno están relacionados, pero no son idénticos. Un bebé puede dormir bien durante sus siestas y aun así despertarse frecuentemente durante la noche por muchas razones diferentes. Observar el patrón completo de sueño de 24 horas puede ayudarte a entender qué está pasando.

Entonces, ¿las siestas son amigas o enemigas?

Ninguna de las dos. Las siestas son simplemente parte de las necesidades de sueño de tu hijo.

A veces necesitan ajustarse. A veces necesitan protegerse. Y otras veces son exactamente lo que tu bebé necesita para atravesar el día sin llegar completamente agotado a la noche.

No existe un horario perfecto de siestas que funcione para todas las familias. En lugar de preguntarnos si las siestas están ayudando o arruinando el sueño nocturno, podemos hacernos una pregunta mejor:

“¿Qué nos está diciendo el sueño de mi hijo en este momento?”

Porque cuando entendemos el panorama completo, podemos hacer cambios de manera intencional, en lugar de simplemente intentar que nuestro bebé esté más cansado.

Y a veces, lo mejor que podemos hacer para ayudar al sueño nocturno… es dejar que nuestro bebé duerma durante el día.

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